KATMANDÚ, Nepal.- En la capital de Nepal, personas desesperadas que buscan a familiares desaparecidos tras las devastadoras inundaciones de hace una semana pegan fotografías en una pared, aferrándose a una frágil esperanza de encontrarlos. En el hospital docente de la Universidad Tribhuvan, imágenes de nepalíes y extranjeros de todas las edades cubren un muro de 25 metros de largo. Incluso las pegan en las columnas exteriores.

Casi 4.500 personas están desaparecidas tras el colapso de un glaciar del Himalaya en la frontera entre China y Nepal, que desencadenó una especie de tsunami de agua helada, lodo y escombros y dejó más de 1.000 muertos.

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De las personas cuyo paradero se desconoce, unas 4.000 estaban en Nepal, entre ellas casi 600 extranjeros. Prakash Chhetri, de 46 años, pegó una foto de su hermano en la pared del hospital, aferrándose a la esperanza de que pueda estar con vida. “Llevaba a nueve peregrinos a Gosaikunda”, dijo Chhetri. “De los nueve, uno sobrevivió tras saltar del vehículo”.

En la parte superior del muro, las fotos de familiares aparecen juntas: una mujer de 30 años, otra de 35 y su hija de ocho años. Las imágenes de jóvenes atléticos -incluido un integrante del grupo étnico sherpa, que llevaba gafas de sol y una chaqueta deportiva cuando desapareció- se alternan con la de una madre con un gorro de lana, sosteniendo orgullosa a un niño pequeño.

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Debu Sapkota, un conductor de 58 años, vino a publicar fotos de su suegra de 83 años y de su nieta, que desaparecieron en la localidad de Trishuli Bazaar, arrastradas por la crecida de la semana pasada.

Sonó una alerta de advertencia, pero la anciana era “demasiado mayor para correr -relata-. Su nieta estaba ayudándola a escapar, pero ambas fueron arrastradas”.

Sapkota dice que no cree que hayan sobrevivido, pues las vieron cuando eran arrastradas por la torrente. “Tengo esperanza de hallar sus cuerpos”, dice, mientras muestra las fotos de las dos mujeres desaparecidas vestidas con ropa tradicional.

Se han publicado muchas fotos de trabajadores e ingenieros chinos empleados en obras de construcción de centrales hidroeléctricas, junto con la de un comerciante chino que trae mercancías por el paso fronterizo de Rasuwa. También se exhiben retratos de varios peregrinos indios -devotos hindúes en viaje espiritual hacia el sagrado monte Kailash, en el Tíbet- y de una turista estadounidense.

Fotografías

Frente a la galería se reúne una multitud y algunas personas graban las hileras de rostros de personas desaparecidas impresos en las fotografías.

Cerca, junto a la morgue del hospital, hay fotos de cuerpos recuperados del barro. A pesar de sus rostros hinchados, los familiares no han perdido la esperanza de identificarlos.

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Raj Kumari Tamang, una joven de 20 años, fue a la morgue en busca de su padre. “Mi padre, Moti Lal Tamang, había ido al bazar a pagar la factura de la luz”, cuenta. El rastreador de ubicación de su teléfono muestra que fue visto por última vez cerca del puente de Trishuli, que fue arrasado.

La policía instaló una oficina en un patio al aire libre para ayudar con la identificación de los cuerpos.